jueves, 6 de noviembre de 2014

El postureo de Cañamero

Alí Manzano

 Pocas cosas hay tan estúpidas como la fe ciega en una persona, como el creer que esa persona es “inmaculada”, como el creer que nuestro futuro o el de nuestro pueblo está en manos de una persona que ha sido mitificada por el acierto de acciones mediáticas, sobredimensionadas por una prensa y un sistema necesitados de nuevos Robin Hood, o de nuevos bandoleros que recorran las sierras andaluzas en busca de justicia y en defensa de los oprimidos.

Acciones como las del “Mercadona”, las ocupaciones de fincas como “Somonte” o “Las Turquillas”, las marchas que recorrieron Andalucía durante el verano del 2013, o el gran éxito de participación que fue el “22-M”, fueron creando un mito en torno a Diego Cañamero y al SAT. Un nuevo Superheroe omnipresente en medios de comunicación, prensa, radio, TV, incluso en esa TV a la que tanto critican como Intereconomía o 13 TV.

Pero no era oro todo lo que relucía. Tras la máscara de superheroe no había nada, no había una organización fuerte porque no se ha querido construir, para favorecer una organización personalista, dependiente de un líder indiscutible e incuestionable, una especie de secta cuyo dogma principal es la infalibilidad del líder y la repetición de las consignas que el líder lanza al aire del foso mediático o contra todo aquel que cuestiona una autoridad basada en el control de la disidencia interna.

El marketing diseñado daba resultados; sin invertir tiempo ni esfuerzos se iban desarrollando acciones que acumulaban prestigio, reconocimiento..

Falta de ética revolucionaria en la afiliación del sat

         La frase que da lugar a este breve artículo no es mía sino de un querido compañero almeriense, pero que no me queda mas remedio, que hacerla mía también.
         No me duele en exceso el que haya habido personas dentro del SAT Almería que hayan cometido irregularidades de todo tipo, hasta lo puedo llegar a entender Me duele un poco mas el que la Dirección del Sindicato a nivel nacional, no solo, no haya actuado para arreglar el desaguisado, sino que sea también participe de dichas irregularidades.
         Pero todo ello soy capaz de asimilarlo. Lo que nunca pude preveer ni he sido capaz de entender, y de verdad que me duele,  es que la mayoría de los militantes de este sindicato en Andalucía, a los que yo creía y en cierta medida sigo creyendo, honestos y combativos, ante las múltiples denuncias y evidencias que hemos presentado a lo largo de todos estos meses,  la mayoría hayan mirado hacia otro lado, se hayan escondido y hayan practicado el “no sabe, no contesta”. Ha habido otros muchos, que les ha faltado tiempo, cual bufones de su rey Cañamero, para insultarnos y ridiculizarnos, sin saber ni conocer para nada lo que ha pasado en el SAT-Almería. Y por último ha habido unos pocos militantes que sin darnos la razón en todo, actitud que yo al menos valoro bastante, y poniendo algunas objeciones a nuestra manera de proceder, se han mojado y han sido capaces de criticar la connivencia de la Dirección del SAT con los “manejos” que se producían en Almería y con la injusticia de la represión que sufrimos los militantes almerienses que nos hemos atrevido a sacar esto a la luz. Independientemente de que en algunos casos, tampoco estén de acuerdo con nuestro proceder.
         Esta actuación mayoritaria de la afiliación del SAT me da a entender, y ojalá me equivoque,  que va a ser difícil cambiar Andalucía, cambiar el sistema que padecemos, si los motores de dicho cambio, no son capaces ni de limpiar su propia casa.     
         Cuando el Che Guevara hablaba del militante revolucionario y del  hombre nuevo, lo caracterizaba entre otras muchas cosas, como personas con una gran sensibilidad ante todos los problemas y las injusticias, hablaba de que tenían que tener un espíritu inconforme, que deberían de plantearse todo lo que no entendían, abiertos a recibir nuevas experiencias para conformar la gran experiencia de la humanidad.


¡Que lejos estamos de ese militante revolucionario y de ese hombre nuevo¡
Ana Cirera Rueda